Notas
La 4 del 7


Ricciotto Canudo, en el Manifiesto de las siete artes, publicado en 1911 denominó al cine como el 7º arte, de una lista en la cual la música ocupaba el 4º lugar

La lista comprende: 1º La arquitectura, 2º La escultura, 3º La pintura, 4º La música, 5º La danza, 6º La poesía/literatura, y 7º El cine

No obstante, cuando de música de cine se trata debemos diferenciar entre la música original realizada expresamente para una película, o la música preexistente utilizada para una de éstas. 

Del primer caso la Orquesta Estable del Teatro Colón, de la mano del maestro Mario Perusso, acaba de ofrecer un hermoso ejemplo (ver programa), del segundo podremos decir que ha sido una forma valiosísima de hacer llagar al gran público, aquel que por una u otra razón no tiene acceso a las salas donde se ejecuta la música académica, muchas de las más valiosas piezas de la composición clásica. 

Sin temor a equivocarme, creo, que en el pináculo de la popularidad se encuentra Bolero de Maurice Ravel obra estrenada en 1928, y que desde un principio tuvo un éxito extraordinario, a tal punto que hasta el año 1993 permanecía en el primer lugar de la clasificación mundial de derechos de la Sociedad de autores, compositores y autores de música de Francia.

La popularidad de Bolero, fue y es tal, que los millonarios derechos de autor que esta obra genera, mantienen en una eterna contienda al Estado francés, la familia Taverne (descendientes de los cuidadores de Edouard, hermano de Ravel, primer y único heredero de los derechos) y el resto de la familia, pero bien: esto es harina de otro costal. 

El hecho es que era conocida (la obra) entre los amantes del ballet, y el público de concierto; y si bien había sido incluida en numerosas películas, One in a Million, de Sidney Lanfield en 1936, Rashōmon, de Akira Kurosawa, en 1950, El bolero de Raquel, de Miguel M. Delgado en 1957, Allegro non troppo, de Bruno Bozzetto en 1977, 10, la mujer perfecta, de Blake Edwards en 1979 y La zona, de Andréi Tarkovski, en 1979; es en la película de Claude Lelouch, Los unos y los otros donde salta a la esquizofrenia de la popularidad.

Las disquerías (lugares donde se vendían discos, que eran unas cosas redondas con un agujero en el medio que los antiguos usan para escuchar música) exteriorizaban por sus parlantes Bolero, y la gente desprevenida, al escucharla, advertía que era la música de la película Los unos y los otros. Muchos pensaron en aquel momento que era la música que Ravel había compuesto para ésta. 

Por otro lado, la compañía de danza de Maurice Béjart, ya para entonces muy conocida internacionalmente, recibía contratos de todo el mundo, y país donde llegaba, los baletómanos, público habitual de ésta, se veían invadidos por gentes que nunca en su vida había visto un ballet, muchos de los cuales nunca habían ido a un teatro, pero sentían la necesidad imperiosa de estar presentes, y ver cómo era esta maravilla.

Recuerdo esos días en las localidades altas de pie del Teatro Colón, mucha gente haciendo equilibrio sobre el dedo más largo del pie, durante los 12’ 33’’ que dura la obra, apoyándose dónde podían, y gastando más energía en mantenerse inhiestos que Jorge Don en desplegar la coreografía: avances y retrocesos, giros en un sentido y en el otro, piruetas por doquier, sobre una mesa rodeada de sensuales bailarines que poco a poco se iban incorporandoa la danza, víctimas de los pelos de la melena y gotas de transpiración de Donn, regadas por doquier, que aumentaban al ritmo en que se iban incorporando más instrumentos de la orquesta, mientras que la melodía permanecía invariable en tiempo y ritmo, repetida una y otra vez salvo los efectos orquestales, en un crescendo que acaba en una modulación a mi mayor y una coda estruendosa.

Luego: la catarata de aplausos, en un teatro donde el público ruge, como en ningún otro, en demostración de adoración a sus artistas. Una ovación interminable, la magia del cine, confabulándose con la belleza del ballet y la música.
Para muchos fue la entrada a un mundo apasionante, para otros debut y despedida.

Ravel - Boléro (Les Uns et les Autres) Claude Lelouch – 1981 / https://www.youtube.com/watch?v=SKeWJo1E780


Aschenbach, con su precaria salud, cae presa del cólera; con sus últimas fuerzas sale maquillado de su habitación, rumbo a la playa para ver a Tadzio, quien juega con sus amigos y no repara ni en su presencia, ni en su agonía. Suena el Adaggieto de la 5ª de Mahler, y en pocos minutos la música acompaña la desgarradora escena de su muerte. La pérdida de la juventud, el éxtasis por la contemplación de la belleza, plasmada en música e imagen, con toda la genialidad del Luchino Visconti di Modrone, conde de Lonate Pozzolo, uno de los grandes maestros del Neo-realismo. Muerte en Venecia, habría sido sin duda una gran película de no haber contado con la música de Mahler, pero con ésta es una obra de arte inigualable.

G. Mahler, Sinfonía Nº5, Adagietto - Morte a Venezia.flv / https://www.youtube.com/watch?v=PlKusqy5xgQ

 
Charles Chaplin en apenas 2’, en la primera película sonora por el dirigida y protagonizada (El gran dictador, 1940) construye una humorada desopilante caracterizado como el barbero judío, al ritmo de la danza húngara Nº5 de Johannes Brahms.
En la misma película, pero en el papel del dictador Adenoid Hynkel, juega con un globo terráqueo, símbolo del mundo que desea conquistar mientras se escucha el preludio de la ópera Lohengrin de Richard Wagner

Charlie Chaplin - El gran dictador / https://www.youtube.com/watch?v=ugRSNCUk2pM

Charlie Chaplin - El gran dictador / https://www.youtube.com/watch?v=3ufGTd1Hpfg

 
Andy Beckett, protagonizado por Tom Hanks, en vez de ensayar el interrogatorio que debería afrontar al día siguiente en el juicio, le explica a su abogado y amigo Joe Miller protagonizado por Denzel Washington, que ha llegado a entender que no hay manera de sobrevivir al Sida, más allá de la salud y el deterioro hasta producir la muerte, la condena social es igualmente mortal. Se escucha La mamma morta el aria de la ópera Andrea Chenier de Umberto Giordano donde la protagonista femenina Maddalena di Coigny, relata la muerte de su madre, al ser incendiado su palacio por las turbas durante la Revolución Francesa. Hanks narra a su manera la acción, mientras María Callas canta. El apasionamiento, los movimientos de sus manos, la expresión de su cara, siempre asido al parante del suero que le están aplicando, convierten a esta escena de Philadelphia, en una de la más conmovedora de película.

Curioso es mencionar que hasta 1993, año del estreno de la película esta versión de La mamma morta (Londres, septiembre de 1954), no solía aparecer en las recopilaciones de grabaciones de la Diva, a partir de ese año no falta en ninguna.

PHILADELPHIA ESCENA ÓPERA subtítulos en español / https://www.youtube.com/watch?v=XrYTioYJUCo

 
V for Vendetta es una película dirigida por el australiano James McTeigue y producida por Joel Silver y guion de las hermanas Wachowski, (ex hermanos WachowskiEsto también es harina de otro costal-). La película narra las acciones de V, un héroe enmascarado dispuesto a liberar a Inglaterra de un régimen dictatorial, la Obertura 1812 de Chaikovski escrita para conmemorar la victoriosa resistencia rusa en 1812 frente al avance de la Grande Armée de Napoleón Bonaparte, suena en todo su esplendor al final de la película cuando V, ha logrado derrotar a la tiranía. 

V for Vendetta Chaikovski: Obertura 1812 -Primera y última escena / https://www.youtube.com/watch?v=D9gYhnUKehU

 
Telúricamente hablando

No sé cuántas veces una telenovela debe haber paralizado un país, pero Rolando Rivas Taxista fue una de ellas, la inmortal creación de Alberto Migré ha cavado tan hondo en aquellos que ya lucimos canas, en el caso de aún tener pelo, que escuchar los primeros acordes del piano en el Concierto Nº 1 de Chaikovski, suele acarrear siempre miradas cómplices entres la parejas que acuden juntas a un concierto, y no es raro que alguien comente aún en el más recalcitrantemente académico de los auditorios el nombre de la telenovela.

Rolando Rivas, taxista (1974) / https://www.youtube.com/watch?v=nPaYw6xXPVA

 
Por último, no podemos dejar de mencionar uno de los hitos del reconocimiento de una imagen con una melodía, si por supuesto, la obra maestra del compositor estadounidense John Philip Sousa conocido como Rey de las marchas, The Stars and Stripes Forever, Por siempre las barras y estrellas, la celebérrima cortina musical de Crónica TV.

"Crónica TV" música / https://www.youtube.com/watch?v=E7FXtC7xg6Y

 
Cientos de ejemplos se me escapan, pero en la mente de muchísimas personas está la música que alguna vez escucharon en una película y los llevó a una sala de conciertos. Es quizás la mayor contribución del 7º arte al 4º.
 


Bibliografía: 
www.revistadelasartes.com / http://www.revistadeartes.com.ar/revistadeartes_9/musicaclasicacine.html
www.youtube.com
Wikipedia.com
 
 
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