Avanti a Lui

Notas


La vuelta al ruedo sinfónico 


El 2 de julio de 2021, tanto la Orquesta Sinfónica de Londres como la Filarmónica de Buenos Aires, volverán al ruedo, luego del largo interludio provocado por la Pandemia del Coronavirus, la inglesa con Simon Rattle en el podio, lo hará en el Festival de Aix-en-Provence interpretando Tristan und Isolde de Richard Wagner, mientras que la argentina se presentará en el Teatro Colón, dirigida por Enrique Arturo Diemecke ejecutando la versión de Arnold Schoenberg de Das Lied von der Erde [La canción de la tierra] de Gustav Mahler.

Ambos organismos, de muy disímil prestigio internacional, afrontarán desafíos extremadamente complejos con resultados que solamente el tiempo podrá juzgar.

Por su lado la Sinfónica de Londres, que no es una orquesta asalariada, sino que sus miembros reciben una remuneración, acorde a su capacidad y a la ejecución de conciertos, enfrenta no solo la disminución del trabajo en su sede, sino también en la realización de sus giras europeas reconfiguradas luego de la salida del Reino Unido de la Unión Europea. Sumado a lo anteriormente dicho, el anuncio efectuado en enero de 2021 de la partida de Rattle para liderar la Orquesta Sinfónica de la Radio de Baviera con sede en Múnich a partir de 2023 y por cinco años, solo ha contribuido a exacerbar al ánimo de los flemáticos isleños e inducirlos a la búsqueda inmediata de un reemplazo del consagrado maestro, en vista que estas decisiones en países como Inglaterra no se toman de un día para otro y que son consideradas Asuntos de Estado. 

Por el momento todo parece indicar que el organismo londinense seguirá con su agenda para los próximos meses, con un concierto en el KKL Luzern de Suiza, y tres en el Elbphilharmonie Großer Saal, de Hamburgo, Alemania, uno en septiembre de este año y dos en enero del próximo. Debemos sumar a estos los conciertos en el Barbican Centre y St. Luke's, aguardando que la presente distensión de las restricciones permita concretar el promedio anual de los 120 conciertos que la orquesta suele realizar y que rigurosamente son grabados por la BBC, con el objeto de hacer futuras ediciones discográficas y transmisiones televisivas.

Una disyuntiva extremadamente distinta enfrenta la Filarmónica de Buenos Aires, cuyo último concierto fue el 7 de marzo de 2020, en la Usina del Arte recién llegada del receso veraniego, después de realizar en el año 2019: 18 conciertos de abono en el Teatro Colón, 4 conciertos de otros ciclos, 23 funciones de ballet, y otros 10 conciertos fuera del Teatro Colón. En total 55 presentaciones, muchas menos que su homóloga inglesa. A su reducido número de presentaciones, se debe sumar el hecho de que a diferencia de la mayoría de las orquestas del mundo sus presentaciones son debut y despedida, salvo en los ensayos generales con público (que no son funciones), y las veces en las que oficia de orquesta del Ballet Estable, donde aquí sí repite el programa hasta el hartazgo. Es inconcebible pensar, que los conciertos preparados para el ciclo de Abono (uno de los pocos medianamente bien vendidos del Teatro) no se repitan en funciones extraordinarias a bajos precios para estudiantes, jubilados, o simplemente personas que desean ir al Teatro un día distinto al del Abono. Es verdad, que el Teatro tiene un reglamento de trabajo anacrónico y que en muchas oportunidades no se cuenta con la disponibilidad de la sala, por ensayos de otras actividades, pero la Ciudad de Buenos Aires cuenta con lugares perfectamente bien adecuados para la actividad sinfónica, como el Teatro San Martín (primogénito escenario de la Formación), el Auditorio de Belgrano, el CCK, la Usina del Arte, los teatros Avenida, Ópera y Gran Rex, sin habitualidad de programación diaria, y todos de probada cualidad acústica, donde agrupaciones como la Asociación Wagneriana y el Mozarteum Argentino han organizado infinidad de conciertos. 

Por otra parte, siempre queda pendiente el tema de la organización de ciclos de conciertos vespertinos como los que organiza la Facultad de Derecho los sábados a las 16.00 y 18.00, y que permitirían que una franja etaria que no suele salir de noche lo haga en horarios más accesibles, facilitando por otra parte el acceso de aquellos que deben hacer viajes prolongados y, que muchas oportunidades se ven cohibidos de asistir por problemas de seguridad o de falta de transporte.

Además del aumento de la cantidad de funciones para la optimización del rendimiento de la orquesta hay que mencionar la necesidad de contar con un director a tiempo completo, para que pueda ensayar individualmente con los músicos y transmitir en forma personalizada los detalles de la partitura a interpretarse, así como también de intérpretes con dedicación exclusiva al Organismo, para evitar los desfases estilísticos y los condicionamientos horarios.

Es verdad, también, que los vaivenes económicos y sociales por los que atraviesa desde hace más de dos décadas nuestro país dificulta el poder conseguir quien se haga cargo de un organismo, administrativamente sobredimensionado, sin posibilidad de audicionar la capacidad de sus intérpretes y nuevos miembros, con limitaciones económicas, irregularidad en los pagos a los editores y entidades recaudadoras de derechos, seguros ínfimos o inexistentes para la manutención de los instrumentos, y por sobre todas las cosas falta de tecnología para registrar, clasificar, difundir y resguardar las interpretaciones de la orquesta.

La orquesta Filarmónica de Buenos Aires, creada en 1945 ofreció su primer concierto el 21 de mayo de 1947 en el Teatro Municipal (actual Teatro San Martín) y desde 1953 se estableció que el Teatro Colón sea su sede permanente. Desde su creación hasta la actualidad, aparte de sus presentaciones en Brasil, Chile y Uruguay, solo realizó tres giras al exterior en 1992, 1994 y 1996, durante la gestión de Pedro Pablo García Caffi, obteniendo unas críticas que, si bien no podríamos calificar como sobresalientes, habían encaminado al organismo hacia una tímida integración en el ambiente musical europeo que en la actualidad se ha perdido, ya que como no posee una programación que convoque a viajeros internacionales está descatalogada de todas las entidades que organizan viajes musicales por el mundo.

Entre los hechos notables de la Orquesta en el año 2019 para la difusión de obras de compositores argentinos encontramos el estreno americano de El baile de Oscar Strasnoy, la Primera audición Sudamericana del Concierto para violonchelo de Máximo Flügelman; los estrenos en el Auditorio de Belgrano del Concierto para trompeta y orquesta de Gerardo Gardelin y, de la obra Invocación de Axel Nante en el Teatro Colón; así como la interpretación de Crónicas Latinoamericanas (concierto para clarinete) de Daniel Freiberg y Rincones de Buenos Aires de la recientemente fallecida Claudia Montero. Quizás, a entender de mucho deberían ser más, pero en realidad tampoco existe un verdadero conocimiento de la cantidad de obras compuestas por autores argentinos, debido a la falta de un Organismo dedicado a su publicación y difusión, sumado a la falta de interés por parte de los grandes medios de comunicación, carentes prácticamente de suplementos de música académica.

El estado actual (actual, por decir “anterior a la pandemia”) de la Orquesta Filarmónica, no es un hecho aislado, solamente refleja la situación de indefensión de la cultura en nuestro país, con el cierre en los últimos 20 años de entidades dedicadas al género sinfónico como, entre otras, la Asociación Wagneriana y Festivales Musicales.

Solo nos queda esperar y ver qué sucederá cuando las cosas vuelvan a su ritmo habitual, tendremos la oportunidad de ver si el parate fue para mejorar o simplemente para continuar en el derrotero anterior.

 

Víctor Fernández ©

 

www.avantialui.org