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Notas

El nuevo director musical de la Orquesta Sinfónica Nacional de Corea expone su visión
 
El nuevo director musical de la Orquesta Sinfónica Nacional de Corea, Roberto Abbado, tuvo su primer encuentro con la agrupación en 2023, cuando dirigió Norma de Bellini junto al conjunto.

Al recordar esa experiencia, el maestro de 71 años la describió como inmediatamente positiva, señalando que, al trabajar con una orquesta, los primeros segundos pueden resultar decisivos. Norma —explicó— es una ópera profundamente italiana, en la que la música depende de la flexibilidad del fraseo belliniano.

“Me sorprendió sinceramente la naturalidad con la que la orquesta respondió desde el primer momento, traduciendo en sonido aquello que yo había imaginado desde el punto de vista operístico”, afirmó durante una conferencia de prensa celebrada el miércoles en el Seoul Arts Center, sede de la orquesta.

La segunda colaboración entre Abbado y la Sinfónica Nacional de Corea tuvo lugar en marzo de 2025 con el Réquiem de Verdi, un proceso que el director describió como orgánico y fluido. Poco después, recibió la propuesta para asumir el cargo de director musical.

El plan de programación de Abbado para los próximos tres años al frente de la orquesta nacional se articula en torno a tres grandes ejes. Uno de ellos analiza los caminos musicales contrastantes de Felix Mendelssohn y Robert Schumann, contemporáneos que desarrollaron voces claramente diferenciadas dentro del romanticismo.

Otro explora la relación entre literatura y música, con especial atención a la influencia de Johann Wolfgang von Goethe. El tercero se centra en William Shakespeare y el rico legado musical inspirado en obras como Romeo y Julieta, La tempestad y Sueño de una noche de verano.

En su trabajo con los músicos de la orquesta, Abbado señaló que intentará equilibrar múltiples criterios musicales, todos ellos de igual importancia. “La calidad del sonido, el ritmo, el pulso musical, la precisión del fraseo y la afinación son elementos esenciales, y ninguno puede ser tratado como secundario. Lo más importante es lograr un equilibrio entre todos ellos, de modo que funcionen juntos como un todo coherente y no como objetivos técnicos aislados”.

Asimismo, subrayó la importancia de desarrollar experiencia tanto en la ópera como en la música sinfónica, permitiendo que ambos ámbitos entablen un diálogo significativo. “Es fundamental preservar y seguir desarrollando esta doble identidad de la Orquesta Sinfónica Nacional de Corea”, añadió. El papel de la KNSO abarca el repertorio sinfónico, la ópera y el ballet.

Abbado vinculó este enfoque a su entorno familiar, en el que la curiosidad por los músicos de su propio tiempo —y el contacto directo con compositores vivos— formaban parte natural de la vida musical cotidiana. En la década de 1930, su abuelo, Michelangelo Abbado, fundó en Italia la primera orquesta dedicada exclusivamente a la música barroca para conjunto de cuerdas, cuyos ensayos se realizaban en el propio departamento familiar.

En ese ambiente crecieron su padre, Marcello Abbado —compositor que más tarde sería director del Conservatorio de Milán—, y su tío Claudio Abbado, quien llegaría a convertirse en uno de los directores de orquesta más influyentes de su generación. Claudio Abbado fue director musical del Teatro alla Scala, director principal de la Filarmónica de Berlín y de la Orquesta Sinfónica de Londres, director musical de la Ópera Estatal de Viena y fundador y director de la Orquesta del Festival de Lucerna.

Ese temprano contacto con las ideas musicales vivas marcó profundamente su visión artística. De niño, en el Milán de la guerra, Claudio Abbado admiraba la música del compositor modernista Béla Bartók y llegó a escribir “¡Viva Bartók!” en una pared, un episodio que suele citarse como una temprana señal de su afinidad con la música del siglo XX.

Roberto Abbado es igualmente reconocido como un ferviente defensor de la música contemporánea. Ha estrenado obras de Charles Wuorinen, Pascal Dusapin, Luca Francesconi y Silvia Colasanti, además de abordar con regularidad el repertorio de compositores fundamentales del siglo XX como Luciano Berio y Olivier Messiaen.

Además de su cargo en la Orquesta Sinfónica Nacional de Corea, el director —galardonado con el Premio Franco Abbiati de la Asociación Nacional de Críticos Musicales de Italia— se desempeña como director principal de la Orquesta Filarmónica del Teatro Comunale de Bolonia. Anteriormente fue director musical de la Orquesta de la Radio de Múnich, del Palau de les Arts Reina Sofía de Valencia y del Festival Verdi de Parma. Asimismo, ha actuado al frente de algunas de las orquestas más prestigiosas del mundo, entre ellas la Royal Concertgebouw Orchestra, la Orquesta del Gewandhaus de Leipzig, la Orquesta Sinfónica de Viena y la Filarmónica de Los Ángeles.

Su concierto inaugural tendrá lugar el domingo en el Seoul Arts Center, con un programa que incluye La boutique fantasque de Ottorino Respighi, Las cuatro estaciones de Giuseppe Verdi (del acto III de la ópera Les Vêpres siciliennes) y la obertura de Guillermo Tell de Gioachino Rossini.

Al concebir el programa, Abbado explicó que tuvo muy en cuenta el carácter simbólico de un concierto de Año Nuevo, buscando brillo, chispa y ligereza, sin renunciar a un leve matiz de melancolía propio del cambio de año, para ofrecer finalmente un mensaje positivo de bienvenida al tiempo que comienza.
 
Créditos
Medio: The Korea Herald
Autor: Park Ga-young