Simon Boccanegra en La Fenice: una puesta cuidada en medio de la tormenta
Una controversia creciente sacude al histórico Teatro La Fenice, donde una nueva producción de Simon Boccanegra intenta imponer una sensación de normalidad institucional en un contexto marcado por tensiones internas. La ópera política de Giuseppe Verdi, una de las más sombrías y complejas de su catálogo, encuentra aquí una puesta en escena cuidadosamente construida, sostenida por interpretaciones musicales firmes que logran mantener el espectáculo a flote.
El conflicto que rodea a La Fenice se intensificó tras la designación de Beatrice Venezi (Directora Invitada de la Orquesta Estable del Teatro Colón*) como futura directora musical del teatro. La joven y mediática directora de orquesta —conocida también por su presencia en campañas publicitarias— fue nombrada el año pasado, lo que generó acusaciones de amiguismo. Sus críticos cuestionan su peso artístico y atribuyen su elección a su cercanía con la primera ministra italiana Giorgia Meloni. La situación derivó en huelgas de los músicos de la orquesta y en gestos públicos de protesta, visibles incluso durante el Concierto televisado de Año Nuevo, cuando intérpretes y parte del público lucieron un distintivo dorado con un clave de sol convertido en corazón, símbolo de solidaridad.
Mientras la polémica se profundiza de cara a la asunción oficial de Venezi en octubre, esta producción de Simon Boccanegra funciona como una afirmación de continuidad artística. Estrenada originalmente en La Fenice en 1857, la ópera narra el debilitamiento del poder de un dux genovés y su reencuentro con la hija perdida, en el marco de delicadas negociaciones políticas con la República de Venecia en el siglo XIV. Su partitura oscura y ondulante, casi acuática, parece concebida para resonar entre los canales de la ciudad.
Para esta reposición, un elenco sólido encabezado por el barítono Luca Salsi garantizó un resultado musical consistente. Sin embargo, el principal foco de atención de la velada fue el responsable de la puesta en escena, Luca Micheletti, barítono de proyección internacional y figura habitual de escenarios como el Teatro alla Scala y la Royal Opera House. Actor y director teatral en sus inicios, Micheletti asume aquí su proyecto escénico de mayor visibilidad hasta el momento.
Su trabajo se distingue por una narración clara de una trama compleja, con especial énfasis en el conflicto interior de Boccanegra. La puesta subraya las visiones atormentadas del protagonista, incluso mediante la presencia de un niño en escena que representa a la hija perdida del dux. Con vestuario de época matizado por detalles contemporáneos, los cantantes comunican pensamientos e intenciones a través de movimientos precisos sobre un escenario sombrío, facilitando la comprensión de la acción, en particular en la escena del Consejo.
No obstante, la escenografía resulta desigual. Elementos visuales poco logrados —como una rejilla naranja suspendida sobre paredes decoradas con ilustraciones marinas— dan la impresión de haber sido reciclados de producciones anteriores. Ni el trono monumental ni la aparición parcial de un barco consiguen elevar un diseño escénico que remite más a un teatro provincial que a una sala histórica como La Fenice.
El mayor impacto llega desde el foso. La dirección de Renato Palumbo aporta pulso dramático, con tempos bien calibrados y una rica paleta de colores oscuros que sostienen la tensión de la obra. En el saludo final, la realidad extrateatral volvió a irrumpir cuando desde la galería cayeron volantes con un clave de sol y una célebre cita de John Keats: “Beauty is truth, truth beauty” (La belleza es verdad, la verdad es belleza)
La producción permanecerá en cartel hasta el 14 de febrero
* Nota de la redacción
Fuente principal:
Financial Times – “Simon Boccanegra at La Fenice — a well-crafted staging of Verdi’s political opera”
Autor: Richard Fairman
Medio: Financial Times
Fecha de publicación: enero de 2026
Traducción, síntesis y adaptación periodística al español: www.avantialui.org