Avanti a Lui
Notas

Entre lo disparatado y lo sublime
Così fan tutte de Mozart en la Lyric Opera of Chicago
 
Por Deanna Isaacs
3 de febrero de 2026
 
La Lyric Opera anuncia su actual producción de Così fan tutte de Wolfgang Amadeus Mozart como un gran y delicioso obsequio de San Valentín. También como un antídoto luminoso frente a un invierno largo, áspero y congelado. ¿Estrategia de marketing estacional y trivial? En este caso, no.
 
Cuando se levanta el telón de esta ópera bufa de 236 años, fruto de la colaboración entre Mozart y el libretista Lorenzo Da Ponte, la sensación es la de abrir una enorme caja con forma de corazón, repleta de placeres para el oído y la vista. En su interior: interpretaciones vocales y actorales convincentes de los seis protagonistas, una dirección escénica precisa, un diseño de vestuario y escenografía ingenioso, y casi tres horas de música exquisita.
 
El argumento es célebremente descabellado. Dos jóvenes están comprometidos con dos hermanas, a quienes idealizan. Un amigo mayor —y supuestamente más sabio— apuesta a que sus prometidas no serán fieles. Para ponerlas a prueba (no por nada el subtítulo es La escuela de los amantes), urde un plan: los jóvenes fingirán ser llamados a la guerra y regresarán disfrazados para intentar seducir a la prometida del otro. Si tienen éxito, el cínico mentor gana la apuesta. La premisa: las mujeres —y sus emociones— no son confiables. El desenlace: abrupto y, en esta producción, deliberadamente abierto a la interpretación.
 
Es una farsa, sí, pero inscrita en un contexto de desigualdades de clase, movimientos revolucionarios y una transición desde las costumbres tradicionales hacia la Edad de la Razón, con su énfasis en la ciencia y el hecho comprobable. El espectador puede preguntarse cómo debería resolverse el final: ¿seguir la cabeza o el corazón? También puede debatir si la música profundamente conmovedora del segundo acto entra en tensión con el tono irónico del libreto de Da Ponte. O, simplemente, dejarse llevar y disfrutar.
 
El director original Michael Cavanagh, quien concibió esta producción para la San Francisco Opera, trasladó la acción de la Italia del siglo XVIII a un country club de la costa este estadounidense en los años treinta (situado, con guiño incluido, en el 1776 Country Club Circle). El resultado es un vértigo tan elegante como deslumbrante: un collage de referencias de los siglos XVIII y XX en decorados y vestuario, con rayas marineras, vestidos de satén inspirados en el Hollywood clásico y una estética de refinada ligereza.
 
En el elenco, el barítono Rod Gilfry compone un Don Alfonso sofisticado, aquí reconvertido en gerente del club. La soprano Ana María Martínez, veterana favorita del público de la Lyric, aporta una vis cómica deliciosa a Despina, la criada —aún más astuta— reclutada para llevar el plan a buen puerto. Los jóvenes “alumnos” de Alfonso, Anthony León (Ferrando) y Ian Rucker (Guglielmo), funcionan como un dúo a lo Abbott y Costello, alimentando la hilaridad general.
 
Las hermanas están encarnadas por la mezzosoprano Cecilia Molinari, una Dorabella fácilmente conquistable, y la soprano Jacquelyn Stucker, notable como la más rígida Fiordiligi. No hay eslabones débiles en el plano vocal, y la escritura de conjunto de Mozart —con sus memorables dúos femeninos— brilla con plenitud, sostenida por la Lyric Opera Orchestra bajo la dirección del maestro Enrique Mazzola.
 
Disparatada y refinada, frívola y profunda, esta Così fan tutte confirma que, incluso bajo un envoltorio festivo, Mozart sigue ofreciendo una experiencia tan ligera como inquietantemente lúcida. Una verdadera delicia de temporada —y algo más.
 
Crédito;
Este artículo es la traducción al castellano de una reseña publicada originalmente en Chicago Reader. Traducción realizada para su difusión en español. Título original: Seriously silly, also sublime
Víctor Fernández