Avanti a Lui

Alejo Pérez vuelve a la Orquesta Estable del Teatro Colón: una nueva etapa entre Beethoven y Berlioz
 
El maestro argentino inicia su labor como director principal del organismo con un programa de fuerte poder simbólico: la Sinfonía Nº 6 Pastoral, de Ludwig van Beethoven, y la Sinfonía fantástica, de Hector Berlioz. Su regreso corona una relación sostenida con el Teatro Colón y con los principales cuerpos sinfónicos y líricos del país.
 
El regreso de Alejo Pérez al podio de la Orquesta Estable del Teatro Colón tiene el valor de una nueva etapa, pero también el peso de una historia construida a lo largo de muchos años. El concierto previsto para el domingo 3 de mayo, a las 17.00, en la Sala Principal del Teatro Colón, marcará el inicio de la temporada sinfónica 2026 de la Orquesta Estable con Pérez como su flamante director principal. El programa reunirá dos obras mayores del repertorio sinfónico: la Sinfonía Nº 6 en fa mayor, Op. 68, Pastoral, de Ludwig van Beethoven, y la Symphonie fantastique, épisode de la vie d’un artiste, en cinq parties [Sinfonía fantástica, episodio de la vida de un artista, en cinco partes], de Hector Berlioz.
 
La expectativa fue recogida por Clarín, que dedicó una nota al retorno del director al Colón y subrayó el comienzo de esta nueva responsabilidad al frente de la Orquesta Estable. En ese contexto, Pérez sintetizó el desafío con una frase elocuente: “Hay que hacer magia y vamos a sacar del sombrero todas las palomas”. La imagen, más allá de su brillo verbal, parece condensar el espíritu de la tarea: conducir un organismo histórico, potenciar sus recursos, reforzar su identidad y abrir una etapa de continuidad artística.
 
La designación no llega como un gesto aislado. La biografía oficial del Teatro Colón recuerda que Alejo Pérez es reconocido internacionalmente tanto en el ámbito operístico como en el sinfónico, con actuaciones ponderadas en el Festival de Salzburgo, la Ópera Estatal de Viena, la Semperoper de Dresde y el propio Teatro Colón. Entre 2019 y 2025 fue director musical de Der Vlaamse Opera, en Bélgica, donde tuvo a su cargo títulos como Pelléas et Mélisande, Lohengrin, Don Carlos, Tristan und Isolde, La clemenza di Tito, Salome, Parsifal y Das Lied von der Erde, de Gustav Mahler. Su formación se inició en Buenos Aires y continuó en Karlsruhe, Alemania, bajo la guía de Peter Eötvös; también colaboró con Michael Gielen y Christoph von Dohnányi en la Orquesta Sinfónica de la NDR. En 2019 recibió el Premio Konex de Platino, y en octubre de 2025 fue nombrado director principal de la Orquesta Estable del Teatro Colón.
 
Pero la relación de Pérez con el teatro y con la vida musical argentina no empieza ahora. Los registros de Avanti a lui permiten reconstruir una presencia amplia, variada y sostenida, que atraviesa repertorios, organismos y escenarios. Ya el 8 de julio de 2005, al frente de la Orquesta Sinfónica Nacional, dirigía en el Auditorio de Belgrano un programa que unía Cuadernos para orquesta, de Fabián Panisello; el Concierto Nº 2 para violín y orquesta de Niccolò Paganini, con Roberto Rutkauskas como solista; y la Sinfonía Nº 14 de Dmitri Shostakóvich, con Soledad de la Rosa. Dos años después, el 18 de abril de 2007, conducía a la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires en la Sinfonía Nº 6 Patética, de Piotr Ilich Chaikovski, dentro del ciclo de Conciertos del Mediodía del Mozarteum Argentino en el Teatro Gran Rex.
 
Su actividad local mostró desde temprano una amplitud poco frecuente. En 2009, con Buenos Aires Lírica, asumió la dirección musical y el clave en The Rake’s Progress [La carrera del libertino], de Ígor Stravinski, con régie de Marcelo Lombardero, en el Teatro Avenida. En 2010, también para Buenos Aires Lírica, dirigió Serse, de Georg Friedrich Händel, con puesta en escena de Pablo Maritano y un elenco encabezado por José Lemos, Klára Csordás, Ivanna Speranza, Marisú Pavón, Sergio Carlevaris y Norberto Marcos.
 
En 2011 volvió al Teatro Avenida con Carmen, de Georges Bizet, en una presentación particularmente relevante: el estreno en la Argentina de la versión original de la opéra-comique. La producción de Buenos Aires Lírica, con dirección escénica de Marcelo Lombardero, reunió a Adriana Mastrángelo, Leonardo Estévez, Oriana Favaro y elenco, junto al Coro de Buenos Aires Lírica y orquesta. Las funciones registradas del 23 de marzo y del 2 de abril de 2011 permiten subrayar que no se trató de una Carmen de rutina, sino de una recuperación de interés musicológico y teatral, cantada en francés con traducción proyectada en español.
 
Esa línea operística tuvo luego capítulos decisivos en el propio Teatro Colón. En diciembre de 2015, Pérez dirigió una nueva producción de Parsifal, de Richard Wagner, con dirección escénica de Marcelo Lombardero, escenografía de Diego Siliano, vestuario de Luciana Gutman e iluminación de José Luis Fiorruccio. El elenco reunió a Christopher Ventris, Stephen Milling, Ryan McKinny, Nadja Michael, Héctor Guedes, Hernán Iturralde y Alejandra Malvino, junto a la Orquesta Estable, el Coro Estable y el Coro de Niños del Teatro Colón. Aquella experiencia no fue menor: Parsifal exige una respiración musical de largo aliento, una administración muy precisa de la tensión dramática y un dominio de las grandes arquitecturas wagnerianas.
 
En 2017, Pérez volvió al repertorio germánico de máxima sofisticación con Der Rosenkavalier [El caballero de la rosa], de Richard Strauss, en la producción de Robert Carsen repuesta por Bruno Ravella, con Manuela Uhl, Kurt Rydl, Jennifer Holloway, Oriana Favaro, John Hancock y Darío Schmunck. Dos años más tarde, en 2019, dirigió Ariadne auf Naxos, también de Richard Strauss, con Carla Filipcic Holm, Gustavo López Manzitti, Jennifer Holloway, Ekaterina Lekhina, Hernán Iturralde, Luciano Garay e Iván García, nuevamente con la Orquesta Estable del Teatro Colón. Esos antecedentes permiten comprender que el vínculo de Pérez con el organismo no se reduce al concierto sinfónico: está atravesado por la experiencia teatral, por la palabra cantada, por la densidad escénica y por la tradición alemana más exigente.
 
También en el terreno sinfónico su presencia en el Colón fue significativa. El 9 de agosto de 2018, al frente de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires, ofreció un programa de gran refinamiento tímbrico con La Damoiselle élue, de Claude Debussy, con Carla Filipcic Holm, Florencia Machado y el Coro Estable del Teatro Colón; los Rückert-Lieder, de Gustav Mahler; las Cinco piezas para orquesta, de Arnold Schönberg; y el Poema del éxtasis, de Alexander Scriabin. El 13 de mayo de 2022 volvió a la Filarmónica con Die Toteninsel [La isla de los muertos], de Serguéi Rajmáninov; el Concierto para oboe en re mayor, Op. 144, de Richard Strauss, con Néstor Garrote; y Die Seejungfrau [La sirena], de Alexander von Zemlinsky. El 14 de septiembre de 2024, nuevamente con la Filarmónica, dirigió la Sinfonía Nº 25 de Wolfgang Amadeus Mozart, el Concierto Nº 1 para contrabajo de Giovanni Bottesini, con Julián Medina, la obertura Las Hébridas, de Felix Mendelssohn, y la Sinfonía Nº 2 de Jean Sibelius.
 
A la vez, su relación específica con la Orquesta Estable del Teatro Colón tuvo antecedentes cercanos y de alto valor simbólico. El 10 de abril de 2021, Pérez dirigió al organismo en un programa integrado por la Sinfonía Nº 40, de Wolfgang Amadeus Mozart, y la Sinfonía Nº 3 Heroica, de Ludwig van Beethoven. Y el 10 de septiembre de 2024 asumió una empresa monumental: la Sinfonía Nº 8 de Gustav Mahler, con la Orquesta Estable, el Coro Estable, el Coro Polifónico Nacional y el Coro de Niños del Teatro Colón, junto a un elenco integrado por Monserrat Maldonado, Carla Filipcic Holm, Marisú Pavón, María Luisa Merino Ronda, Alejandra Malvino, Roy Cornelius Smith, Alejandro Spies y Hernán Iturralde. Esa experiencia, por sus dimensiones orquestales, corales y vocales, aparece hoy como un antecedente directo de la confianza depositada en él. El Teatro Colón también destacó oficialmente aquella Sinfonía Nº 8 con Pérez al frente de la Orquesta Estable, el Coro Estable, el Coro Polifónico Nacional y solistas.
 
La trayectoria de Pérez en otros centros argentinos también contribuye a explicar la amplitud de su perfil. En el Teatro Argentino de La Plata, donde fue director musical entre 2009 y 2012 según la biografía oficial del Teatro Colón, abordó repertorios de gran envergadura. En noviembre de 2010 dirigió la Sinfonía Nº 8 de Mahler en el Luna Park, con la Orquesta Estable del Teatro Argentino, el Coro Estable del Teatro Argentino, el Coro Polifónico Nacional, el Coro de Niños del Teatro Argentino y un elenco vocal encabezado por Soledad de la Rosa, Daniela Tabernig, Paula Almerares, Adriana Mastrángelo, Elisabeth Canis, Enrique Folger, Fabián Veloz y Hernán Iturralde. En diciembre del mismo año, en La Plata, dirigió un programa con el estreno mundial de Culebra de nubes, de Antonio Tauriello, el Concierto para violín "A la memoria de un ángel", de Alban Berg, con Xavier Inchausti, y el Concierto para piano Nº 5 Emperador, de Beethoven, con Horacio Lavandera.
 
En marzo de 2012, también en el Teatro Argentino de La Plata, Pérez asumió Das Rheingold [El oro del Rin], de Richard Wagner, con régie de Marcelo Lombardero, escenografía de Diego Silvano, vestuario de Luciana Gutman e iluminación de José Luis Fiorruccio. La producción tuvo distintos repartos, lo que confirma la amplitud del proyecto. En la función del 16 de marzo participaron, entre otros, Hernán Iturralde, Adriana Mastrángelo, María Bugallo, Martín Muehle, Francesco Petrozzi, Isabel Vera, Christian Peregrino, Ariel Cazés, Héctor Guedes y Sergio Spina. El 25 de marzo, el elenco incluyó a Homero Pérez Miranda como Wotan, Alejandra Malvino como Fricka, Claudia Ricitelli como Freia, Federico Sanguinetti como Donner, Enrique Folger como Froh, Carlos Bengolea como Loge, Claudia Casasco como Erda, Emiliano Bulacios como Fasolt, José Antonio García como Fafner, Luis Gaeta como Alberich y Gonzalo Araya como Mime. Las hijas del Rin fueron interpretadas por María del Rocío Giordano, Cecilia Pastawski y Rocío Arbizu. Ese antecedente resulta especialmente significativo porque muestra a Pérez abordando, con continuidad de funciones y distintos elencos, una de las partituras fundamentales del universo wagneriano.
 
Rosario también aparece en ese mapa. En 2013, Pérez dirigió a la Orquesta Sinfónica Provincial de Rosario en un programa dedicado a Joseph Haydn y Wolfgang Amadeus Mozart, con Néstor Garrote como solista en el Concierto para oboe en do mayor, K. 314. En 2014, nuevamente en el Teatro El Círculo, condujo un concierto por el 150º aniversario de Richard Strauss, con obras de Aleksandr Borodín, Frédéric Chopin, Beethoven y el poema sinfónico Muerte y transfiguración, de Strauss, con Emilio Peroni al piano. Ese mismo año, con la Orquesta Sinfónica Nacional, dirigió obras de Beethoven, Gerardo Gandini y Strauss, con Sebastián Forster como solista. En 2015, al frente de la Orquesta Juvenil del Bicentenario, se presentó en el Centro Cultural Kirchner con obras de Leos Janácek, Daniel Binelli y Camille Saint-Saëns, junto a Matías Sagreras, Daniel Binelli y Polly Ferman.
 
Todo ese recorrido da un espesor particular al concierto Beethoven-Berlioz. La Orquesta Estable del Teatro Colón no es solo una agrupación sinfónica: es un cuerpo esencialmente teatral, nacido para sostener la vida lírica y coreográfica del coliseo, además de su actividad de concierto. Ese doble perfil, sinfónico y escénico, parece especialmente adecuado para un director que ha transitado con naturalidad tanto el foso como el escenario de concierto. La propia temporada 2026 del Teatro Colón presenta a Pérez como nuevo director titular de la Orquesta Estable y anuncia conciertos dedicados a grandes obras del repertorio.
 
La primera parte del programa estará dedicada a la Pastoral de Beethoven. No es una música simplemente descriptiva: es una meditación sonora sobre la naturaleza, la serenidad, el sobresalto y la gratitud. En el contexto de este regreso, la obra puede adquirir un sentido adicional: después de años de vínculos intermitentes pero constantes, Pérez inicia una etapa que requerirá escucha, equilibrio, respiración común y construcción paciente.
 
La segunda parte estará ocupada por la Sinfonía fantástica de Berlioz, partitura de 1830 y una de las obras fundacionales del romanticismo orquestal. Sus cinco secciones trazan un itinerario entre la ensoñación, el deseo, la alucinación y lo demoníaco. En ella, la orquesta deja de ser solo arquitectura sonora para convertirse en teatro de la imaginación. Para un organismo como la Orquesta Estable, habituado al drama lírico y al color escénico, la obra ofrece un territorio ideal: exige precisión, fantasía, transparencia, violencia, ironía y sentido narrativo.
 
La elección de Beethoven y Berlioz, entonces, parece tener una lectura programática. Por un lado, la Pastoral propone una idea de recomienzo, de naturaleza reencontrada, de claridad después de la tormenta. Por otro, la Sinfonía fantástica abre el camino hacia una orquesta moderna, subjetiva, teatral, capaz de convertir la psicología en sonido. Entre ambas obras se dibuja un arco expresivo que va del equilibrio clásico expandido hacia la imaginación romántica desbordada. Para un director que ha transitado Händel, Mozart, Beethoven, Wagner, Strauss, Mahler, Schönberg, Scriabin, Stravinski, Berg, Berlioz y la creación contemporánea, ese programa funciona casi como una declaración de principios.
 
El regreso de Alejo Pérez no debería leerse, por lo tanto, como una simple reposición de nombre en una temporada. Es la llegada formal a una responsabilidad que parece largamente preparada por su propia trayectoria. En la Argentina dirigió organismos nacionales, provinciales, juveniles, filarmónicos y teatrales; en el Colón afrontó Wagner, Strauss, Mahler, Mozart, Beethoven y repertorios de gran complejidad tímbrica; en Europa consolidó una carrera operística de primer nivel. Ahora, ese capital artístico vuelve a concentrarse en la Orquesta Estable del Teatro Colón.
 
Hay regresos que son apenas una fecha. Este, en cambio, tiene la forma de una continuidad. Alejo Pérez vuelve a una orquesta que ya conoce, a un teatro que ha frecuentado en momentos relevantes y a un repertorio que permite medir, desde el primer concierto, la amplitud de sus ambiciones. Beethoven y Berlioz no serán solo dos nombres ilustres en el programa: serán la puerta de entrada a una etapa en la que la Orquesta Estable podrá reafirmar su lugar como uno de los cuerpos fundamentales del Teatro Colón y de la vida musical argentina.
 
Fuentes
Teatro Colón, ficha de producción Beethoven-Berlioz; Teatro Colón, biografía oficial de Alejo Pérez; Teatro Colón, información sobre la Sinfonía Nº 8 de Gustav Mahler; Guía de la Temporada 2026 del Teatro Colón; Clarín, nota de Laura Novoa publicada el 30 de abril de 2026; archivo de Avanti a lui.
 
Víctor Fernández
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