Avanti a Lui
Michael Spyres, un Nemorino sin filtro mágico en la Wiener Staatsoper
La reposición de L’elisir d’amore, de Gaetano Donizetti, en la Wiener Staatsoper, volvió a poner en primer plano una de las producciones tradicionales del teatro, con puesta de Otto Schenk y escenografía y vestuario de Jürgen Rose. La reseña publicada por Susanne Zobl en el diario austríaco Kurier encontró su principal atractivo en el Nemorino de Michael Spyres, cantante capaz de pasar en pocas semanas del universo wagneriano al bel canto donizettiano.
La Wiener Staatsoper repuso L’elisir d’amore, de Gaetano Donizetti, con un elenco de fuerte atractivo internacional: Pretty Yende como Adina, Michael Spyres como Nemorino, Clemens Unterreiner como Belcore, Ambrogio Maestri como Dulcamara y Ana Garotic como Giannetta, bajo la dirección musical de Gianluca Capuano. La producción mantiene la clásica puesta de Otto Schenk, con escenografía y vestuario de Jürgen Rose.
La crónica de Susanne Zobl, publicada por Kurier el 7 de mayo de 2026, concentra buena parte de su atención en Michael Spyres. El título de la reseña ya marca el eje de la lectura: Este Nemorino seduce aun sin filtro de amor. La crítica subraya la singularidad del momento artístico del tenor estadounidense: en marzo debutó como Tristan en el Metropolitan Opera de Nueva York y, pocas semanas después, reapareció en Viena como el ingenuo enamorado de la comedia de Donizetti. Entre ambos compromisos, el mismo teatro vienés lo presentó además en recital, antes de anunciarlo como el Cantante italiano en Der Rosenkavalier y luego como Siegmund en Die Walküre.
Ese arco, que va de Wagner a Donizetti y vuelve a Wagner y Richard Strauss, es uno de los datos más llamativos de la reseña. Kurier destaca justamente esa ductilidad de Spyres, quien se define artísticamente dentro de la categoría de “baritenor”, una voz capaz de moverse entre zonas de tenor y barítono, con especial afinidad por repertorios de alta exigencia técnica. Según la crítica, su Nemorino se impuso por la flexibilidad del canto, la alegría escénica y la capacidad para desplegar todos los registros expresivos del personaje.
La trayectoria reciente de Michael Spyres ayuda a comprender el interés de esta aparición vienesa. Nacido en Mansfield, Missouri, estudió en Estados Unidos y luego en el Conservatorio de Viena; ganó visibilidad internacional en 2008 como Otello en el Otello de Gioachino Rossini en el Rossini in Wildbad Festival y como Tamino en Die Zauberflöte en la Deutsche Oper Berlin. Su repertorio se extendió desde el barroco y Mozart hasta el siglo XX, con una primera gran consolidación en el bel canto, los papeles franceses y mozartianos, antes de avanzar hacia el repertorio heroico. En 2024 debutó como Lohengrin en la Opéra National du Rhin y como Siegmund en Bayreuth; en marzo de 2026 debutó como Tristan en el Metropolitan Opera.
En la reposición vienesa, el momento culminante fue, previsiblemente, “Una furtiva lagrima”. Kurier describe ese pasaje como un episodio de refinada gradación expresiva, con la participación destacada de la fagotista Sophie Dervaux, integrante de la orquesta, y señala que el público lo celebró extensamente. No se trató, por lo tanto, solo de una demostración de virtuosismo vocal, sino de una lectura de fraseo y matiz, dentro de una producción que, pese a su larga permanencia en el repertorio, todavía parece ofrecer un marco fértil para el lucimiento de grandes cantantes.
Frente a él, Pretty Yende fue una Adina de fuerte presencia vocal. La soprano sudafricana, formada en la academia de jóvenes artistas del Teatro alla Scala y ganadora en 2010 de todas las categorías del concurso Belvedere, además del primer premio en Operalia en 2011, ha desarrollado una carrera en escenarios como el Royal Opera House Covent Garden, la Opéra National de Paris, el Metropolitan Opera, el Teatro alla Scala, la Deutsche Oper Berlin, la Bayerische Staatsoper, la Opernhaus Zürich y el Gran Teatre del Liceu. Su repertorio incluye, entre otros papeles, Rosina, Adina, Lucia di Lammermoor, Juliette, Elvira de I puritani, Pamina, Susanna, Violetta y Manon.
La crítica del Kurier la define como una Adina seductora y señala que cierta inclinación inicial hacia lo dramático fue cediendo durante la función. Sus agudos y coloraturas fueron destacados como uno de los placeres de la noche, en diálogo con un Nemorino que, por naturaleza vocal y por recorrido artístico, parecía llevar la parte a una zona de nobleza expresiva poco habitual.
El Dulcamara de Ambrogio Maestri agregó al reparto una figura de enorme experiencia escénica. El barítono italiano, nacido en Pavía, tuvo un debut decisivo en 2001 como Falstaff bajo la dirección de Riccardo Muti y con puesta de Giorgio Strehler, en el marco del centenario verdiano, experiencia que abrió su carrera internacional. Desde entonces cantó en teatros como el Metropolitan Opera, la Opéra de Paris, Covent Garden, la Wiener Staatsoper y la Deutsche Oper Berlin, con una especial identificación con Verdi y, en particular, con Falstaff, papel que interpretó en La Scala, París, Zúrich, Salzburgo, Múnich, Tokio y Nueva York.
En Viena, Kurier señala que a Maestri se le advierte por momentos el largo recorrido acumulado en Dulcamara, pero también subraya la calidad de su arte para construir el personaje. En una ópera donde el falso médico puede convertirse en simple caricatura, la experiencia del barítono italiano aporta oficio, presencia y sentido teatral.
El Belcore fue confiado a Clemens Unterreiner, barítono vienés y miembro del elenco estable de la Wiener Staatsoper desde 2005. Su repertorio en el teatro incluye partes como Escamillo en Carmen, Falke en Die Fledermaus, Sharpless en Madama Butterfly, Schaunard y Marcello en La bohème, Faninal en Der Rosenkavalier, Donner en Das Rheingold, Melot en Tristan und Isolde, Papageno y el Orador en Die Zauberflöte, entre muchas otras. También actuó en la Volksoper, el Salzburg Festival, la Opéra de Nice, Tokio, Baden-Baden, Linz y el Budapest Wagner Festival.
La reseña austríaca lo presenta como un Belcore expansivo y teatralmente activo, entregado al juego escénico. En contraste con el candor sentimental de Nemorino, el sargento de Donizetti funciona como figura de comicidad militarizada, y Unterreiner parece haber aprovechado esa zona de despliegue actoral.
La joven soprano Ana Garotic, Giannetta en esta reposición, representa otro perfil dentro del elenco. Nacida en Belgrado en 2000, integra el estudio de la Wiener Staatsoper desde la temporada 2024/2025. Se formó en la Universität für Musik und darstellende Kunst Wien, debutó en 2023 como Micaëla en Carmen en el festival Oper im Steinbruch de St. Margarethen, obtuvo premios en el Concurso Internacional Ferruccio Tagliavini y fue finalista del Concurso Montserrat Caballé. En la Staatsoper ya había cantado partes en Rigoletto, Il trovatore e Il barbiere di Siviglia.
En la dirección musical, Gianluca Capuano aportó el pulso italiano de la velada. El maestro milanés es, desde 2019, director principal de Les Musiciens du Prince – Monaco, y en 2022 recibió el Premio Abbiati. Formado en órgano, composición y dirección en Milán, con especialización en música antigua, fundó en 2006 el conjunto Il canto di Orfeo. Su proyección internacional creció en 2016, cuando reemplazó con poca antelación en una Norma con Cecilia Bartoli en la apertura del Festival de Edimburgo.
Según Kurier, Capuano apostó por la italianità, y fue celebrado junto con el resto del elenco. Esa orientación resulta particularmente significativa en L’elisir d’amore, una obra donde la ligereza cómica, el canto de línea y el ritmo teatral deben convivir con una sentimentalidad directa, sin exageraciones.
La reposición confirma, así, la vitalidad de una producción de corte tradicional cuando se cruza con intérpretes capaces de renovar desde la voz aquello que la escena ya ofrece como marco conocido. En esta ocasión, el gran centro de interés fue Michael Spyres, no solo por el resultado de su Nemorino, sino por lo que ese papel revela dentro de una carrera en plena expansión: un cantante que puede transitar de Rossini y Donizetti a Wagner, de la flexibilidad belcantista al repertorio heroico, sin abandonar el cuidado por la palabra, el fraseo y el carácter.
Fuente citada
crónica de Susanne Zobl, “L’elisir d’amore an der Staatsoper: Dieser Nemorino betört auch ohne Liebestrank”, publicada en Kurier el 7 de mayo de 2026. Datos de reparto y trayectorias cotejados con la Wiener Staatsoper.
crónica de Susanne Zobl, “L’elisir d’amore an der Staatsoper: Dieser Nemorino betört auch ohne Liebestrank”, publicada en Kurier el 7 de mayo de 2026. Datos de reparto y trayectorias cotejados con la Wiener Staatsoper.
Víctor Fernández
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