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La Scala 2026/2027: Verdi inaugura la era Chung y Paër llega por primera vez al Piermarini

El Teatro alla Scala anticipa una temporada con trece óperas, siete nuevas producciones y casi cien funciones, con Otello como apertura del 7 de diciembre de 2026, una rara Leonora de Ferdinando Paër, el ingreso scaligero de Nixon in China y una programación que combina tradición italiana, repertorio francés, siglo XX y rescates poco habituales.

La temporada 2026/2027 del Teatro alla Scala de Milán todavía no parece haber sido presentada con todos sus detalles definitivos, pero la estructura operística ya fue anticipada y permite leer una orientación clara: una afirmación de la gran tradición italiana, una nueva etapa musical con Myung-Whun Chung, varias nuevas producciones y la recuperación de títulos de presencia poco frecuente. Según informó ANSA, la temporada incluirá trece óperas, de las cuales siete serán nuevas producciones, además de siete títulos de ballet. Il Giorno agregó otro dato de escala: la temporada lírica alcanzaría casi cien funciones, con 97 representaciones previstas.

El dato simbólico más fuerte será la apertura del 7 de diciembre de 2026 con Otello, de Giuseppe Verdi, en una nueva producción de Damiano Michieletto y bajo la dirección musical de Myung-Whun Chung. La elección no puede ser más significativa: Otello fue estrenada precisamente en el Teatro alla Scala el 5 de febrero de 1887 y constituye una de las cumbres del último Verdi, ya en diálogo estrecho con el teatro de William Shakespeare y con la inteligencia dramatúrgica de Arrigo Boito.

La apertura tendrá además el peso de marcar el debut de Chung como director musical de la casa. La propia Scala anunció que el maestro surcoreano sucederá a Riccardo Chailly una vez finalizado el contrato de este, a fines de 2026. La institución subraya la relación larga y fecunda de Chung con la orquesta, el coro y la Filarmonica della Scala, de la que fue nombrado director honorario; también recuerda que desde 1989 dirigió allí nueve producciones operísticas en 84 funciones y 141 conciertos.

El reparto previsto para Otello reúne nombres de alto impacto vocal: Brian Jagde en el papel titular, Eleonora Buratto como Desdemona y Luca Salsi como Iago. Jagde, tenor estadounidense de repertorio spinto y dramático, ya estuvo ligado a la apertura scaligera reciente cuando reemplazó a Jonas Kaufmann en La forza del destino. Buratto, una de las sopranos líricas italianas más estimadas de la actualidad, llega a un papel que exige pureza de línea, nobleza expresiva y una presencia escénica capaz de oponerse a la violencia del drama sin perder fragilidad. Salsi, barítono parmesano muy asociado al repertorio verdiano, aporta la autoridad de una voz que ha frecuentado con éxito papeles como Macbeth, Rigoletto, Germont y Scarpia.

La importancia de Otello en esta temporada se refuerza por otro dato: el título estaba ausente del repertorio de la Scala desde la temporada 2004/2005, cuando se presentó la producción de Graham Vick creada en 2001. Su regreso, por lo tanto, no es una reposición rutinaria, sino la recuperación de una obra que pertenece de manera casi genética a la historia del teatro. También está previsto que esta producción viaje a Corea y Japón, dentro de una gira asiática con fuerte impronta verdiana.

Junto a Otello, la otra gran noticia de la temporada será la primera presentación en la Scala de Leonora, de Ferdinando Paër, con puesta de Daniele Menghini y dirección musical de Roland Böer. La obra, estrenada en Dresde en 1804, tiene un valor histórico excepcional porque se basa en el mismo argumento que luego alimentaría Fidelio, de Ludwig van Beethoven: una mujer que se disfraza para ingresar en una prisión y rescatar a su marido, víctima de una injusticia política. ANSA señaló que la inclusión del título funciona como homenaje a Beethoven en el bicentenario de su muerte y recordó que la obra de Paër inspiró al compositor alemán.

La llegada de Leonora permite a la Scala abrir una zona de arqueología operística muy atractiva. No se trata únicamente de rescatar una rareza, sino de iluminar un punto de cruce entre la ópera italiana de comienzos del siglo XIX, la tradición de las llamadas óperas de rescate y el nacimiento de uno de los mitos políticos y morales más persistentes del repertorio: el de la fidelidad conyugal como acto de liberación. En una temporada dominada por el nombre de Verdi, esta inclusión ofrece una mirada hacia el período inmediatamente anterior, cuando el teatro musical europeo buscaba nuevas formas de representar la libertad, la prisión y la justicia.

El programa anticipado incluye también el debut scaligero de Nixon in China, de John Adams, con dirección escénica de Valentina Carrasco y Kent Nagano en el podio. La obra, estrenada en 1987, se ha convertido en uno de los grandes títulos de la ópera estadounidense contemporánea. Su llegada a la Scala tiene relevancia porque instala en el escenario milanés una reflexión musical sobre poder, diplomacia, imagen pública y memoria política, con un lenguaje que ya forma parte del canon moderno.

La temporada conservará, además, una fuerte presencia verdiana. Chung dirigirá una nueva producción de Macbeth, con dirección escénica de Barrie Kosky y un reparto que, según ANSA, incluirá a Luca Salsi, Francesco Meli, René Pape y Anastasia Bartoli. La elección de Macbeth completa un arco shakespeariano junto a Otello y permite leer la primera temporada de Chung en clave de gran tragedia verdiana: ambición, poder, culpa y destrucción moral.

Entre los títulos franceses aparece Don Quichotte, de Jules Massenet, también con puesta de Damiano Michieletto y dirección musical de Bertrand de Billy. La presencia de este título resulta valiosa porque recupera una zona melancólica, humanista y tardía de Massenet, menos transitada que Manon o Werther. También estará Les pêcheurs de perles, de Georges Bizet, con dirección escénica de Arnauld Bernard y dirección musical de Henrik Nánási, en coproducción con Madrid.

El bel canto tendrá dos ejes de peso. Por un lado, Anna Bolena, de Gaetano Donizetti, con dirección escénica de Chiara Muti y Francesco Ivan Ciampa en el podio, en un reparto que incluiría a Juan Diego Flórez. Por otro, el regreso de I puritani, de Vincenzo Bellini, ausente durante décadas, con dirección musical de Fabio Luisi y puesta de Davide Livermore. ANSA destaca que I puritani vuelve a la temporada después de 55 años, dato que convierte su presencia en uno de los rescates relevantes del calendario.

El repertorio de tradición más consolidada tendrá su lugar con La bohème, de Giacomo Puccini, en la célebre producción de Franco Zeffirelli creada en 1963 y continuamente repuesta desde entonces. Pocas puestas en la historia reciente de la ópera han alcanzado semejante identificación con un teatro y con un modo de imaginar el París pucciniano. Su regreso confirma la necesidad de equilibrar novedades y rescates con aquellos títulos que forman parte de la memoria visual del público scaligero.

También se anuncian reposiciones de Don Giovanni, de Wolfgang Amadeus Mozart, en la producción de Robert Carsen, con Thomas Guggeis en la dirección musical, y Il barbiere di Siviglia, de Gioachino Rossini, con puesta de Leo Muscato y dirección de Giulio Cilona. La presencia de estos títulos asegura el vínculo de la temporada con dos líneas fundamentales: el clasicismo teatral de Mozart y la comedia italiana de Rossini, pilares imprescindibles en una casa de repertorio internacional.

Otro punto de interés será The Rake's Progress, de Igor Stravinsky, con dirección musical de Riccardo Chailly y puesta de Kasper Holten. La inclusión de esta obra permite a Chailly, director musical saliente, continuar su exploración del siglo XX y dejar una presencia artística dentro de la transición institucional. La ópera de Stravinsky, con libreto de W. H. Auden y Chester Kallman, ocupa un lugar singular: mira hacia el neoclasicismo, dialoga con Mozart y Hogarth, y al mismo tiempo ofrece una lectura amarga de la ambición, la tentación y la ruina.

La temporada se completaría con Dido and Aeneas, de Henry Purcell, dirigida musicalmente por Gianluca Capuano y con dirección escénica de Marcos Morau. La elección suma una puerta barroca a una programación dominada por los siglos XIX y XX. En un teatro tradicionalmente identificado con la gran ópera italiana, la presencia de Purcell abre un espacio de concentración, economía expresiva y tragedia íntima.

La historia del Teatro alla Scala otorga a todo este anuncio una resonancia particular. La casa fue inaugurada el 3 de agosto de 1778 con L'Europa riconosciuta, de Antonio Salieri, y fue diseñada por el arquitecto neoclásico Giuseppe Piermarini. Nació para reemplazar al antiguo Teatro Regio Ducale, destruido por un incendio en 1776, y desde el siglo XIX se convirtió en uno de los centros esenciales de la ópera italiana y europea.

Por eso, cada apertura del 7 de diciembre, día de San Ambrosio, patrono de Milán, tiene un peso que excede lo musical. La llamada Prima della Scala es un acontecimiento artístico, social y político. Que la primera temporada plena de Myung-Whun Chung se abra con Otello implica una declaración de continuidad con la gran tradición verdiana del teatro, pero también una apuesta por reactivar ese legado con una nueva producción y un equipo de fuerte visibilidad internacional.

Vista en conjunto, la estructura 2026/2027 de la Scala parece construida sobre varios equilibrios. Verdi ocupa el centro simbólico con Otello y Macbeth. El repertorio italiano se expande hacia Donizetti, Bellini, Rossini y Puccini. El teatro recupera rarezas como Leonora e I puritani. El siglo XX y la ópera contemporánea ingresan con Stravinsky y John Adams. Y el barroco aparece con Purcell. Todavía faltan detalles finales de calendario y repartos completos, pero la orientación ya resulta clara: tradición, prestigio vocal, rescate histórico y una nueva etapa musical bajo la batuta de Chung.

Fuentes consultadas

ANSA, OperaWire, Platea Magazine, Il Giorno, Beckmesser, Teatro alla Scala y fuentes de referencia sobre Leonora de Ferdinando Paër

 

Víctor Fernández
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