El primer Anillo del nibelungo históricamente informado culmina en Dresde bajo la dirección de Kent Nagano
El cierre de The Wagner Cycles en el Kulturpalast de Dresde, con El ocaso de los dioses, marcó un hito para la interpretación wagneriana: por primera vez se completó El anillo del nibelungo con criterios históricamente informados, instrumentos de época, cuerdas de tripa, cuernos de toro y una recuperación del ideal vocal del “bel canto alemán”. La crónica de El País destacó el trabajo de Kent Nagano al frente de Concerto Köln y la Dresdner Festspielorchester, así como el desempeño de Young Woo Kim, Åsa Jäger, Patrick Zielke y Olivia Vermeulen.
Dresde volvió a ocupar un lugar central en la memoria wagneriana con el cierre de The Wagner Cycles, el ambicioso proyecto dirigido por Kent Nagano que culminó con El ocaso de los dioses en el Kulturpalast, dentro del Festival de Música de Dresde. No se trató simplemente de una nueva versión de concierto de la última jornada de El anillo del nibelungo. Según la extensa crónica publicada por El País, la presentación coronó la primera interpretación completa de la tetralogía de Richard Wagner con enfoque históricamente informado, coincidiendo además con el 150º aniversario del estreno del ciclo en Bayreuth.
La importancia del proyecto reside en una pregunta tan simple como difícil de responder: ¿cómo podía sonar Wagner en su propio tiempo? Durante décadas, la práctica históricamente informada transformó la escucha de Monteverdi, Bach, Händel, Mozart, Beethoven e incluso Berlioz, pero el repertorio wagneriano permaneció casi siempre bajo el dominio de una tradición sonora posterior: grandes masas orquestales, afinaciones modernas, vibrato amplio, metales potentes y un ideal vocal asociado al wagnerismo del siglo XX. The Wagner Cycles se propuso revisar esa herencia y volver al contexto artístico de la época de composición de la obra.
El proyecto fue impulsado por Kent Nagano junto con Jan Vogler, director artístico de los Dresdner Musikfestspiele, y tuvo como base a Concerto Köln, conjunto especializado en interpretación histórica, al que se sumó la Dresdner Festspielorchester para alcanzar la dimensión orquestal exigida por la partitura. La iniciativa se desarrolló entre 2023 y 2026 y articuló investigación musicológica, práctica instrumental, estudio del canto y una nueva Academia Richard Wagner en Dresde.
Para el público argentino, Nagano no es un nombre lejano. En 2013 se presentó en Buenos Aires, en el Teatro Colón, junto a la Orchestre Symphonique de Montreal, en 2016 junto a la Orquesta Estatal de Hamburo y en 2019 nuevamnte a la Orchestre Symphonique de Montreal.
El recorrido de The Wagner Cycles no se limitó a Dresde. El oro del Rin se presentó en 2023 en Colonia y en los festivales de Ravello y Lucerna; La valquiria pasó por Hamburgo, Ámsterdam y Praga; Siegfried llegó a Praga, París, Colonia, Dresde y Lucerna; y El ocaso de los dioses inició ahora su tramo final con funciones previstas en Bayreuth, Hamburgo, Colonia, Lucerna y París. La culminación en Dresde, sin embargo, tuvo un valor simbólico especial por los vínculos de la ciudad con Wagner y por la propia estructura del proyecto.
La crónica de El País destaca que la novedad no estuvo solo en el uso de cuerdas de tripa o de una afinación más baja. También aparecieron instrumentos vinculados a la búsqueda sonora de Wagner, entre ellos maderas y metales pensados para reforzar los registros graves, las tubas wagnerianas y los llamados Stierhörner, cuernos de toro que intervienen en El ocaso de los dioses. La sección de percusión, con timbales de gran relieve retórico y tonal, adquirió asimismo una presencia especialmente llamativa.
Pero el punto más revelador quizá sea la recuperación del llamado “bel canto alemán”. La expresión remite al ideal vocal wagneriano basado en la combinación de la técnica italiana —flujo, apoyo, línea, flexibilidad— con la claridad de dicción, la expresividad y la articulación propias del idioma alemán. Esta perspectiva corrige una idea muy instalada: la de un Wagner entendido únicamente como expansión dramática, densidad orquestal y resistencia física. Aquí, por el contrario, la palabra, la prosodia y la agilidad del canto vuelven a ocupar el centro.
En ese marco sobresalió Young Woo Kim como Siegfried. El tenor surcoreano, integrante de la compañía de la Ópera de Colonia, fue señalado por El País como la gran revelación vocal de este primer Ocaso de los dioses históricamente informado. La crónica subrayó su potencia en el agudo, la proyección, la aparente facilidad de emisión y, sobre todo, la cuidada articulación del texto. Su Siegfried pareció ubicarse en un punto de equilibrio entre el brillo belcantista y la densidad heroica que más tarde definiría al Heldentenor.
La Brünnhilde de Åsa Jäger también ocupó un lugar destacado. La soprano sueca, nacida en Umeå y formada en una tradición nórdica inevitablemente asociada a grandes figuras wagnerianas, ha sido presentada en los últimos años como una de las Brünnhildes más interesantes de la nueva generación. En Dresde, según la reseña, comenzó con cierta tensión, pero fue ganando seguridad, belleza y poderío hasta la inmolación final, que provocó una ovación particularmente emotiva.
El Hagen de Patrick Zielke fue otro de los puntos fuertes. Bajo alemán de importante presencia escénica, Zielke obtuvo el premio teatral alemán Der Faust por su interpretación del Barón Ochs en Der Rosenkavalier en Bremen y debutó en el Festival de Bayreuth en 2025 como Fasolt en El oro del Rin y Hans Folz en Los maestros cantores de Núremberg. En Dresde, El País destacó el carácter cínico, terroso y poderoso de su Hagen, especialmente en la llamada a los gibichungos del segundo acto.
La mezzosoprano holandesa Olivia Vermeulen, intérprete de Waltraute, aportó una perspectiva particularmente interesante al proyecto. Su carrera se ha desarrollado entre el repertorio barroco, clásico, contemporáneo y de concierto, con actuaciones junto a directores como René Jacobs, Iván Fischer, Daniel Harding y Masaaki Suzuki. Ese perfil, más cercano al mundo de la articulación histórica que al wagnerismo tradicional, la convirtió en una presencia especialmente afín al espíritu de The Wagner Cycles.
También fueron mencionados favorablemente Daniel Schmutzhard como Alberich, Sophia Brommer como Gutrune, Johannes Kammler como Gunther y las hijas del Rin, entre ellas Eva Vogel como Flosshilde. El reparto completo confirma una de las apuestas del proyecto: no se trata de imponer a Wagner una estética reducida o arqueológica, sino de reunir voces capaces de cantar el texto con una atención renovada a la palabra, al color y a la intención.
La dirección de Kent Nagano fue presentada por El País como uno de los grandes triunfos de la noche. Su lectura mantuvo fluidez, poderío y tensión dramática, con especial atención a las grandes masas del segundo acto y al sostén expresivo del tercero. La crónica señaló además la adopción de tempi rápidos, vinculados con investigaciones recientes sobre las indicaciones metronómicas, a los que la orquesta y las voces respondieron con notable precisión.
La dimensión económica e institucional del proyecto tampoco es menor. Según informó Die Welt, el Packard Humanities Institute de California aportó casi 1,7 millones de euros para The Wagner Cycles - Götterdämmerung 2026, con el objetivo de apoyar una iniciativa que une práctica musical y ciencia, instrumentos históricos y estilos vocales y lingüísticos de la época de Wagner. Esa escala explica que el resultado no pueda entenderse como un experimento aislado, sino como una empresa artística, académica y patrimonial de largo aliento.
El impacto de esta culminación va más allá de la curiosidad musicológica. Durante mucho tiempo, Wagner pareció quedar fuera del campo de la interpretación histórica, como si su música perteneciera de manera natural a la gran maquinaria sonora moderna. El proyecto de Nagano, Concerto Köln y la Dresdner Festspielorchester demuestra que también allí hay preguntas pendientes: sobre el peso real de la orquesta, la transparencia de las texturas, la inteligibilidad del texto, el tipo de vibrato, la relación entre palabra y línea vocal, y la función dramática de cada color instrumental.
Queda abierta una pregunta decisiva: si este Anillo históricamente informado podrá algún día pasar de la versión de concierto a la escena. Por ahora, el proyecto ya prevé ciclos completos en 2027, con fechas anunciadas en Viena y Shanghái, y contempla también una fijación discográfica. Pero incluso antes de esos futuros desarrollos, el cierre de Dresde parece haber logrado algo infrecuente: hacer que una obra infinitamente comentada vuelva a sonar como territorio de descubrimiento.
Wagner no se volvió pequeño por ser escuchado desde la historia. Al contrario: la investigación, los instrumentos de época y la recuperación del “bel canto alemán” parecen haber abierto nuevas dimensiones de su teatro musical. En tiempos en que tantas tradiciones se repiten como monumentos intocables, The Wagner Cycles propuso una forma distinta de fidelidad: no conservar el sonido heredado, sino preguntarse de nuevo qué quiso decir, cómo pudo sonar y qué caminos todavía puede abrir El anillo del nibelungo.
Fuente
Kent Nagano corona en Dresde el primer ‘Anillo’ históricamente informado: cuerdas de tripa, cuernos de toro y bel canto alemán
The Wagner Cycles
Götterdämmerung
Role debut as Waltraute in Wagner's Götterdämmerung under Kent Nagano
Viel Resonanz für Dresdner Musikfestspiele
Kent Nagano, maestro de varios continentes
Víctor Fernández
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