Santa Fe Opera estrena en Estados Unidos Lili Elbe, una ópera sobre identidad, arte y transformación
La obra de Tobias Picker, con libreto de Aryeh Lev Stollman, llega a la escena estadounidense el 1 de agosto, con Lucia Lucas en la parte titular, dirección escénica de James Robinson y dirección musical de Roberto Kalb.
Santa Fe Opera presentará el 1 de agosto el estreno estadounidense de Lili Elbe, ópera en dos actos de Tobias Picker, con libreto de Aryeh Lev Stollman, basada en la historia de la pintora danesa que fue una de las primeras personas en someterse a una cirugía de afirmación de género en el siglo XX. La producción, dirigida escénicamente por James Robinson y musicalmente por Roberto Kalb, tendrá a Lucia Lucas en la parte titular y a Sylvia D’Eramo como Gerda Wegener, artista, esposa y figura decisiva en el recorrido vital de Lili.
La presentación tiene un peso que excede el interés de una novedad de temporada. Lili Elbe llega a Estados Unidos después de su estreno mundial en el Theater St. Gallen, Suiza, en 2023, donde obtuvo una recepción destacada y fue reconocida como “Best World Premiere” en los Oper! Awards de 2024. Su llegada a Santa Fe Opera instala en un teatro estadounidense de gran visibilidad una obra centrada en identidad, cuerpo, arte, amor y reconocimiento legal, temas que la ópera contemporánea viene abordando con creciente decisión.
La historia de Lili Elbe ya había ingresado en la cultura popular a través de la literatura, el cine y los estudios sobre historia trans. La ópera de Picker y Stollman elige un camino especialmente afín al teatro lírico: observa la transformación no solo como un hecho biográfico o médico, sino como experiencia íntima y escénica. El mundo artístico de París y Copenhague en las décadas de 1920 y 1930 ofrece el marco para una trama en la que la pintura, el retrato y la mirada de los otros se vuelven parte del drama.
En el centro de ese recorrido estará Lucia Lucas, barítono estadounidense nacida en Sacramento, exintegrante del programa de jóvenes artistas de Santa Fe Opera en 2008 y 2009. Su regreso al teatro como protagonista tiene valor simbólico: ya había participado allí en La traviata y The Letter, y ahora vuelve con una parte concebida en relación directa con su historia vocal y escénica. Lucas creó la parte de Lili en el estreno mundial de la obra en St. Gallen y es una figura relevante para la historia reciente de la ópera: en 2019 hizo historia en Tulsa Opera al cantar la parte titular de Don Giovanni, convirtiéndose en la primera mujer trans en asumir una parte principal en un escenario operístico estadounidense.
Su carrera, sin embargo, no puede reducirse a ese hito. Lucas ha desarrollado una trayectoria internacional como barítono dramático, con presentaciones en teatros de Europa, Estados Unidos y Asia. Su presencia en Lili Elbe vincula representación y experiencia artística sin convertir la obra en documento. La cuestión decisiva será musical y teatral: cómo una voz de barítono, con su peso, su color y su proyección dramática, encarna una biografía atravesada por el reconocimiento de una identidad.
Junto a ella, Sylvia D’Eramo interpretará a Gerda Wegener. La soprano, también vinculada anteriormente a Santa Fe Opera como artista joven, ya cantó allí partes como Micaëla en Carmen, Mimì en La bohème y Barena en Jen?fa. En Lili Elbe, Gerda no aparece solo como acompañante de la protagonista, sino como artista y testigo de una transformación que afecta el amor, la creación y la vida en común. Su presencia es esencial para evitar una lectura solitaria del personaje central: la ópera mira a Lili desde el vínculo, la pérdida, la memoria y la persistencia del afecto.
El elenco incluye además a Lindsay Ammann como Mother Wegener, Josh Lovell como Claude LeJeune, Andrew Harris como Professor Warnekros, Deanna Ray Eberhart como Dagmar, y otros intérpretes vinculados al programa de artistas de la casa. La dirección musical estará en manos de Roberto Kalb, actual director musical de Detroit Opera, quien ya debutó en Santa Fe Opera con L'elisir d'amore en 2024. La dirección escénica de James Robinson suma otro dato de continuidad institucional: el régisseur debutó en el teatro en 1993 con Capriccio y regresó en varias temporadas con títulos como Vanessa, Dr. Sun Yat-sen, Così fan tutte, The Rake’s Progress, M. Butterfly y La bohème.
Ese dato ayuda a responder una pregunta central: ¿es habitual que Santa Fe Opera presente títulos de estas características? La respuesta es sí, al menos si se piensa en la relación del teatro con la ópera contemporánea, los estrenos y las obras de asunto social o histórico. La compañía no se limita al repertorio clásico de verano. Desde su fundación ha cultivado una identidad asociada al descubrimiento de títulos, la circulación de obras nuevas y la combinación entre repertorio conocido, rarezas y creación estadounidense.
La propia institución destaca que ha presentado diecinueve estrenos mundiales y más de cuarenta estrenos estadounidenses. Entre sus títulos recientes figuran The Righteous, de Gregory Spears y Tracy K. Smith; M. Butterfly, de Huang Ruo y David Henry Hwang; The Lord of Cries, de John Corigliano y Mark Adamo; The (R)evolution of Steve Jobs, de Mason Bates y Mark Campbell; Cold Mountain, de Jennifer Higdon y Gene Scheer; y Oscar, de Theodore Morrison, basada en la figura de Oscar Wilde. En ese contexto, Lili Elbe no aparece como un gesto aislado, sino como parte de una línea de programación que entiende la ópera como espacio para revisar identidades, biografías, tensiones políticas y preguntas contemporáneas.
Lo que sí resulta menos frecuente es la escala institucional de este estreno estadounidense y su lugar dentro de una temporada que también incluye Madama Butterfly, La flauta mágica, Eugene Onegin y Rodelinda. Esa convivencia es significativa. La obra nueva no aparece confinada a un margen experimental, sino integrada a una programación de verano que dialoga con el gran repertorio. El mensaje artístico es claro: la ópera del presente no sustituye a la tradición, pero tampoco debe pedir permiso para ocupar el escenario principal.
El estreno estará acompañado por Transformative Voices, un ciclo de películas, conversaciones, performances y actividades comunitarias en Santa Fe y Albuquerque. La iniciativa toma a Lili Elbe como centro de una reflexión más amplia sobre identidad, arte, historia y representación. En ese marco, la función del teatro se expande: la ópera no termina en el telón final, sino que se convierte en punto de partida para conversaciones públicas sobre memoria cultural y derechos simbólicos.
Otros teatros han transitado caminos similares. El Theater St. Gallen fue el primero en llevar Lili Elbe a escena. Seattle Opera aparece asociada a la coproducción estadounidense con Santa Fe Opera. American Opera Projects, junto al Brooklyn Academy of Music, impulsó en 2014 As One, de Laura Kaminsky, Mark Campbell y Kimberly Reed, ópera de cámara sobre una mujer transgénero que luego se convirtió en uno de los títulos contemporáneos más representados en Estados Unidos. Cincinnati Opera estrenó Fellow Travelers, de Gregory Spears y Greg Pierce, sobre un amor entre dos hombres durante la persecución de personas homosexuales en la era McCarthy. New York City Opera presentó Stonewall, de Iain Bell y Mark Campbell, en el contexto del cincuentenario de los disturbios que marcaron el inicio simbólico del movimiento moderno por los derechos LGBTQ+.
En ese paisaje, Lili Elbe ocupa un lugar propio. No se trata solo de una ópera sobre una persona trans. También es una obra sobre el arte como espejo, sobre el cuerpo como territorio de verdad, sobre el amor cuando debe cambiar de forma para seguir existiendo. Su llegada a Santa Fe Opera confirma que el género lírico, tantas veces acusado de vivir anclado en el pasado, sigue encontrando en las historias actuales una materia profundamente teatral.
El estreno estadounidense del 1 de agosto no será, por eso, un simple acontecimiento de agenda. Será una señal sobre el modo en que una institución con historia decide leer el presente. En un repertorio que durante siglos cantó metamorfosis míticas, disfraces, identidades ocultas, cuerpos sacrificados y amores imposibles, Lili Elbe devuelve esas preguntas a una biografía real. Allí reside buena parte de su importancia: en recordar que la ópera todavía puede mirar de frente los conflictos de su tiempo y convertirlos en canto.
Fuente
Santa Fe Opera; OperaWire; Theater St. Gallen / OperaVision; American Opera Projects; Cincinnati Opera; New York City Opera; Detroit Opera.
Víctor Fernández
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