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La danza busca nuevos públicos sin abandonar el riesgo artístico

El panorama internacional de la danza ofrece esta semana tres señales de un mismo movimiento: las grandes compañías buscan renovar sus lenguajes, ampliar audiencias y repensar la relación entre tradición, teatro y cultura popular. El Royal Ballet recibe por primera vez el universo coreográfico de Sol León y Paul Lightfoot; BalletX reimagina Las cuatro estaciones de Vivaldi desde una mirada contemporánea; y Rambert, en pleno centenario, defiende una danza narrativa capaz de dialogar con el público masivo.

En Londres, el Royal Ballet presentó So Are We: León and Lightfoot en el Royal Opera House, un programa que marca la llegada del lenguaje de Sol León y Paul Lightfoot a una compañía británica. La novedad tiene una dimensión simbólica: Paul Lightfoot se formó en la Royal Ballet School antes de desarrollar una extensa carrera en el Nederlands Dans Theater, donde fue bailarín, coreógrafo y director artístico. Su regreso, ahora como creador, tiene algo de retorno a casa.

La crítica de The Guardian subrayó esa condición de “homecoming”, aunque señaló también las dificultades de trasladar a una compañía clásica británica un lenguaje nacido en el clima físico, teatral y psicológico del Nederlands Dans Theater. León y Lightfoot trabajan con cuerpos llevados al límite de la expresividad: gestos angulares, desplazamientos fluidos, tensión emocional, teatralidad concentrada y un tipo de intensidad que se ubica entre la danza contemporánea y el drama escénico.

El programa incluyó Shoot the Moon, obra de 2006 de clima sombrío y emocionalmente fragmentado, y Salle de danse, una creación nueva estructurada alrededor de la idea de una clase de ballet. La recepción fue matizada. Hubo momentos de gran impacto visual y compromiso notable de los bailarines, pero también cierta distancia emocional, como si el virtuosismo formal no siempre terminara de transformarse en experiencia compartida. En todo caso, el Royal Ballet abrió una puerta significativa: aceptar que su identidad clásica puede dialogar con otras tradiciones coreográficas sin perder su centro.

En Estados Unidos, BalletX avanza por otro camino. La compañía de Filadelfia presenta The Four Seasons Reimagined, una relectura contemporánea inspirada en los conciertos de Antonio Vivaldi, con música original interpretada en vivo por Dan Deacon y coreografías de Morgann Runacre-Temple, Penny Saunders, Jamar Roberts y Trey McIntyre. La propuesta forma parte de la temporada aniversario del Saratoga Performing Arts Center y se inscribe en una línea de colaboración interdisciplinaria que combina ballet, música electrónica, preocupación ambiental y experiencia inmersiva.

La elección de Las cuatro estaciones resulta estratégica. Vivaldi ofrece un punto de partida reconocible, pero la obra no se limita a actualizar una partitura famosa. El proyecto transforma la idea de estación en una lectura sobre naturaleza, fragilidad, cambio y permanencia. Cada coreógrafo asume una estación distinta y construye desde allí una poética propia: el sueño del verano, la introspección del otoño, la densidad del invierno y la energía de la primavera.

BalletX, fundada hace dos décadas por Christine Cox y Matthew Neenan, ha construido su perfil alrededor de la creación contemporánea y la colaboración con artistas de distintos lenguajes. En The Four Seasons Reimagined, esa identidad aparece con claridad: la compañía no busca custodiar un repertorio heredado, sino producir obras nuevas que puedan hablar al presente sin cortar el vínculo con la historia musical.

La tercera señal llega de Rambert, la compañía británica que en 2026 celebra sus cien años. Fundada por Marie Rambert en 1926, es la compañía de danza más antigua de Gran Bretaña y una pieza central en la formación de la danza moderna británica. Sin embargo, su centenario no se plantea como una celebración nostálgica. Bajo la dirección de Benoit Swan Pouffer, Rambert insiste en una idea de futuro: menos museo, más escena viva.

La prensa británica destacó esa voluntad de reinvención. En The Guardian, Pouffer defendió una estrategia de expansión que incluye producciones de llegada popular, entre ellas Peaky Blinders: The Redemption of Thomas Shelby, a la que definió como “nuestro Cascanueces”. La frase resume un cambio de paradigma. Para una compañía contemporánea, el equivalente de un título navideño de repertorio no necesariamente debe venir del cuento de hadas, sino de una narrativa reconocible para nuevas audiencias.

La apuesta de Rambert no está exenta de debate. Llevar al escenario una serie de televisión como Peaky Blinders puede parecer una concesión comercial, pero también puede leerse como una forma de recuperar el lugar social de la danza. Pouffer parece entender que el desafío no es simplificar el lenguaje, sino encontrar historias, formatos y nombres capaces de atraer a quienes no suelen entrar a una sala de danza.

Las tres noticias dialogan entre sí. El Royal Ballet incorpora un lenguaje externo para sacudir los hábitos de una compañía clásica. BalletX toma a Vivaldi como punto de partida para una experiencia contemporánea y colectiva. Rambert utiliza el peso de su historia para ensayar una relación más directa con la cultura popular. En los tres casos, la danza aparece como un arte en movimiento, obligado a revisar sus códigos sin perder exigencia.

El contexto también importa. Las compañías de danza enfrentan presupuestos frágiles, públicos cambiantes y una competencia cultural mucho más amplia que en otras épocas. Ya no alcanza con sostener la excelencia técnica ni con apelar al prestigio institucional. Las programaciones necesitan construir relatos: por qué esta obra ahora, para quién se baila, qué experiencia propone y qué lugar ocupa en una sociedad saturada de imágenes.

Por eso, So Are We, The Four Seasons Reimagined y el centenario de Rambert no son hechos aislados. Forman parte de una conversación más amplia sobre el futuro de la danza escénica. El repertorio clásico, la creación contemporánea y la cultura popular no aparecen como territorios opuestos, sino como materiales disponibles para pensar nuevas formas de encuentro.

La danza, cuando se atreve a revisar sus propios límites, conserva una potencia única: la de hablar desde el cuerpo antes que desde el discurso. En Londres, Saratoga y otra vez Londres, esa potencia vuelve a ponerse a prueba. Con resultados distintos, pero con una misma convicción: para seguir viva, la tradición necesita moverse.

Créditos y fuentes

The Guardian, The Times, Saratoga Performing Arts Center, Times Union, BalletX, ArtPhilly, Rambert, Royal Ballet and Opera.

Datos centrales: The Guardian reseñó So Are We: León and Lightfoot como un regreso simbólico de Paul Lightfoot y señaló que es la primera vez que una compañía británica incorpora obras de León y Lightfoot; la ficha del Royal Ballet confirma las fechas y el programa en el Royal Opera House.

Sobre BalletX, Times Union detalla que The Four Seasons Reimagined se inspira en Vivaldi, cuenta con música en vivo de Dan Deacon y coreografías de Morgann Runacre-Temple, Penny Saunders, Jamar Roberts y Trey McIntyre; SPAC presenta la obra como parte de su programación y ArtPhilly confirma la colaboración y el estreno previo en Highmark Mann.

Para Rambert, The Guardian publicó tanto la entrevista a Benoit Swan Pouffer sobre el centenario y Peaky Blinders como la reseña de This is Rambert, donde se remarca una celebración orientada al presente antes que a la nostalgia.
 

Víctor Fernández
www.avantialui.org 12/06/2026 ©